Tu lugar mas seguro en el mundo

¿Sabías que para cada persona existe un lugar que es el más seguro del mundo? Es maravilloso, ¿verdad? Contar con un sitio especial, donde refugiarnos de todo lo que no nos hace bien, donde nos encontramos en paz, con calma, en silencio, protegidxs y libres, es una posibilidad que multiplica exponencialmente nuestro bienestar emocional. 

Para acceder a este refugio solo necesitas usar tu propia voz. Busca un lugar tranquilo, íntimo y cómodo. Acomódate en una postura muy relajada, cierra los ojos y respira profundo. Puedes poner una grabación ya realizada para este sencillo ejercicio, pero con la grabación de tu propia voz te será mucho más fácil porque estás ya familiarizadx  con ella. Por ello es recomendable que te grabes a ti mismx, repitiendo las siguientes frases y las que se te puedan ocurrir para intensificar y profundizar el ejercicio. Intenta realizar la grabación vocalizando lo mejor posible, con voz pausada y no olvides utilizar tu nombre propio de forma frecuente, porque es TU momento y TU lugar.  

Concéntrate en el momento que estás viviendo. El presente. El que estás viviendo ahora mismo. Sé consciente del aquí y ahora. Tu mente está consciente del ahora y tu cuerpo ahora respira. Piensa en tu respiración, centra tus pensamientos en las inhalaciones y exhalaciones. Sigue con tu mente ese ciclo. Préstale atención, incluso a ese brevísimo momento donde no inhalas, no exhalas ni sostienes la respiración.  Mantente constante en la atención a tu respiración y quédate con ella.   

Es momento de imaginar. Construye un lugar imaginario, donde puedas refugiarte cada vez que te sientas mal. Puedes imaginar un lugar que ya has visitado, lo importante es cómo te haga sentir. Debe darte mucha paz, calma, quietud, serenidad, alegría, tranquilidad, felicidad, libertad. 

Pasea por ese lugar. Observa sus colores, su tamaño, cómo te hace sentir. Siente olores, escucha sonidos, sensaciones térmicas, momento del día o la noche que estás viviendo.  

Haz lo que quieras en ese refugio. Puedes hacer todo lo que la imaginación te permita, y eso es todo lo que se te ocurra. 

En tu refugio no sientes miedo, estrés, cansancio, frío, calor, dolor, hambre, preocupaciones. Tampoco recuerdas cosas desagradables, no hay pensamientos negativos, no tienes dudas, ni estás confusx. 

Te sientes muy segurx, nada puede dañarte ni física ni emocionalmente. Has construido tu refugio y es impenetrable para cualquier persona. Sólo tú sabes cómo entrar, nadie puede invadirte, es solo tuyo. Puedes ponerle un nombre. Puedes decorarlo con cualquier objeto que te guste. Puedes llevar allí a tu animal favorito a vivir, porque es un lugar que está vivo. 

Puedes dibujar tu refugio en una hoja, o solo escribir su nombre. Pliega la hoja y sostenla fuertemente en el puño. Repite el nombre y convéncete de que estás allí ahora.  

 A tu refugio de la calma acude cuando te sientas preocupadx, estresadx, te agobien los pensamientos o necesites paz. Repite el nombre de tu refugio con el papel en tu puño y viaja, puedes quedarte el tiempo que quieras, encuentra la calma. Agrega detalles a tu refugio, mantenlo vivo, observa todo lo que has construido y antes de irte promete volver. 

Este sencillo ejercicio de visualización es adecuado para cualquier persona, aunque al principio puede costarte un poco imaginar un lugar, recorrerlo y sentirlo, practicando lograrás ir enriqueciéndolo y te sorprenderás hasta dónde puede llevarte la imaginación y el efecto que produce en tus emociones. 

Cuidar tu salud y bienestar emocional con un simple ejercicio está al alcance de todxs. Si bien es normal tener sensaciones, emociones y pensamientos negativos porque no podemos sentirnos positivos todo el tiempo, debemos prestar atención a lo que estamos sintiendo y practicar esta herramienta para regular nuestras emociones. Si no lo conseguimos a corto plazo será necesario acudir a un especialista y pedir ayuda.

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